Hipotiroidismo y frío, descubre la relación y las 7 pautas para mejorar ambos

El frioleísmo (frío + hipotiroidismo) de Fina

Montse, estoy harta de vivir helada, siento que llevo el invierno dentro todo el año. Vivo entre nieves perpetuas.

La situación se me empieza a hacer insoportable a principios de otoño y se alarga hasta bien entrada la primavera. Pero es que incluso en las noches de verano paso frío. Hasta el punto que he llegado a plantearme ir a vivir a las islas Canarias!

Recuerdo, como ya de pequeña sentía más frío que el resto de niñas de mi colegio. Cuando íbamos a natación, al salir de la piscina, toda mi piel tenía un color morado y las otras niñas se reían. Y cuando era verano, en pleno agosto en el pueblo, y soplaba la brisa de la tarde, le pedía a mi madre que me pusiera la gorra. Durante el año escolar, recuerdo que a media tarde tenía muchas veces escalofríos.  Algunas veces mi madre me decía que tenía décimas de fiebre, ella sufría por si había cogido un resfriado. Pero luego, esas décimas, se pasaban tan misteriosamente como habían venido.

Me decían que con “el cambio”, o sea la regla, mi frío desaparecería, pero no. Cada año que pasa, noto que llevo el helor cada vez más dentro. Me levanto entumecida, incluso con algunas articulaciones doloridas. Necesito una ducha bien caliente para quitarme esa rigidez corporal. Me quedaría a vivir allí debajo del cálido chorro. Cuando salgo del vaho de la ducha, noto el frío del resto del piso como un azote y empiezo a tiritar. Entonces, uso el secador para calentarme la piel del cuerpo y luego secarme el pelo.

Y llevo el pelo corto precisamente por qué no soporto sentirlo húmedo y frío mucho tiempo. Pero incluso el poco rato que estoy cada día con el secador, se me hace eterno. Aguantar los brazos en alto, dándole forma a mi pobre melena raída es un rollo (descubre más sobre la caída del cabello e hipotiroidismo en este otro post).

En mi desayuno debe haber un “barreño” de café con leche hirviendo, así voy calentándome internamente y despertándome. Y me apetece un montón el dulce. Mataría por comerme una madalena rellena, pero me conformo con un par de tostadas light de arroz hinchado. Mis preferidas son esas que llevan una fina capa de chocolate negro que lamo con satisfacción, aunque siempre me sepa a poco. Sé que al cabo de un rato volveré a tener hambre pero me digo a mi misma que debo controlarme.

Y entonces llega el peor momento del día, el de salir a la calle. Ya sabes que aquí en Barcelona la temperatura no es muy fría en invierno, pero sí el ambiente muy húmedo. Y esa humedad se me cuela por todos los rincones del cuerpo y me alcanza los huesos. No hay bufanda, gorro, orejeras, guantes, botas ni anorak suficientes para aislarme. Incluso llegué a comprarme unos calcetines que se calentaban a pilas, porque en las salidas de visita de obra del trabajo lo paso fatal.

En estas visitas, conforme salgo del coche y noto el bandazo de frío externo, empiezo a ponerme rígida, en mi cabeza no para de pasar la idea recurrente: «hace frío, tengo frío, ¿Por qué hace tanto frío?» Mi nariz empieza a enfriarse, cuando noto que no la consigo calentar, me pongo aún más nerviosa. Sé que luego vendrán los dedos de las manos helados, incluso me han dicho que tengo Raynaud y ese dolor como de mil agujas clavándose en la punta de los dedos, no se lo deseo a nadie.

Y  a continuación vendrán los pies, se convertirán en dos cubitos de hielo. Intento moverlos pero no consigo que llegue suficiente calor a ellos, me duelen incluso las articulaciones de las rodillas y los hombros de estar tan en tensión. Doy saltitos (si nadie me ve) para entrar en calor, pero hay veces que un escalofrío recorre mi columna cuando lo hago.

Y ya no digamos cuando no consigo calentar la zona central del cuerpo, lo paso fatal, como si tuviera una toalla fría y mojada alrededor de mis riñones. Y ese frío asciende por mi espalda y se me cuela por la nuca hasta lo más profundo de mi cerebro.

Llega un punto que no puedo pensar en nada más que en el frio atroz que siento. Hay veces que incluso me duele la cabeza y me quedo agarrotada, encorvada. Parezco una abuela.

Entonces, desearía ser como un oso. Y que cuando llegara el frío me pudiera quedar en casa hibernando, en mi madriguera calentita sin tener que enfrentarme al mundo exterior. Me acurrucaría en el sofá tapada con mi funda nórdica de plumas y me la pasaría comiendo chocolate caliente.

Y es que cuando me coge mucho frío me llega incluso a cambiar el carácter, estoy de mal humor, no tolero nada, me vuelvo refunfuñona por todo. Digo cosas que no pienso y luego me arrepiento. Es como si no pudiera procesar con claridad. Mis pensamientos son obsesivamente alrededor del frío y de cuándo dejaré de sentirlo. Algunas veces ese dolor de cabeza se acaba transformado en migrañoso, como si unas tenazas se ensañaran con mi cráneo.

Los días antes de que me venga la regla, es lo peor de lo peor. Se combina la intolerancia extrema al frío con el ansia por atiborrarme de cosas calientes y dulces. Especialmente el chocolate deshecho que te decía antes y si es con churros, ya ideal de la muerte.

No sé qué hacer con esta sensación de frío eterno, me limita. He dejado de ir a sitios, como salir por la noche a una terraza con los amigos, incluso en verano. O he rechazado hacer algunos planes de escapadas, por ejemplo excursiones a la montaña por miedo a pasar frío.

Por la noche en la cama necesito de otra funda nórdica de plumas más gruesa y un calienta camas eléctrico y he llegado a dormir con la calefacción encendida pero entonces me levanto fatal de las mucosas.

¿Qué puedo hacer Montse?

Las razones por que solemos tener intolerancia al frío con hipotiroidismo

Le explico a Fina, que las personas con hipotiroidismo solemos padecer de síntomas de frío de forma muy habitual por distintas causas:

1. La disfunción de las hormonas tiroideas da lugar a que el cuerpo no disponga de suficiente energía para todo.

Así que empieza a ahorrar y una de las fuentes de ahorro es la generación de calor. De hecho, existe un sistema de monitorización casero del hipotiroidismo a través de la medición de la temperatura basal.

Foto Jenna Hamra via Pexels

La temperatura basal es la medición de la temperatura en reposo. Por la mañana antes de levantarnos, aún en la cama podemos medirla y anotarla para hacer un seguimiento. Si la temperatura medida en la boca es inferior a 36,4ºC, o medida en la axila es inferior a 36,2ºC de forma sostenida, puede indicar que nuestro hipotiroidismo está activo.

La temperatura oscila a lo largo del ciclo hormonal de la mujer y después de la ovulación debería subir unas décimas por acción de una hormona (la progesterona). Aproximadamente en la 2ª fase de nuestro ciclo debería subir cuadro-cinco décimas y mantenerse. Así la temperatura basal desde la ovulación hasta nuestra siguiente regla tendría que ser alrededor de 36,8 ºC (media en la boca) o 36,6ºC (medida en la axila).

2. El hipotiroidismo se relaciona con el fenómeno de Raynaud.

Ésta es una afección por la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes causan espasmos vasculares. Estos bloquean el flujo sanguíneo a los dedos de las manos y de los pies, las orejas y la nariz. 

El fenómeno de Raynaud, se caracteriza por que los dedos de las manos se tornan de color blanco debido a la falta de flujo sanguíneo.  Luego los dedos se vuelven azules debido al consumo de oxígeno y finalmente rojos a medida que el flujo sanguíneo retorna.

Los problemas autoinmunes de tiroides se relacionan también con varias enfermedades reumáticas, tal y como te detallo en el método Reshape.

Puedes valorar si estás en el momento de hacer cambios en tu vida con nuestro método, visualizando nuestro webinar gratuito aquí

3. Las personas con hipotiroidismo tienen afectado el metabolismo del tejido graso responsable de generar calor.

En nuestro cuerpo tenemos un tipo de tejido graso que se llama tejido adiposo marrón. En este tejido, por acción de la hormona tiroidea activa (la T3), se producirá la estimulación de la producción local de norepinefrina y aumentar así la lipólisis. La lipólisis es el uso de grasa como sustrato energético para el cuerpo. Dicha lipólisis tendrá como resultado, entre otros aspectos, la termogénesis (uso de la grasa para generar calor).

Las personas con hipotiroidismo suelen tener déficit de la hormona hipotiroidea activa (la T3) y por tanto tener dificultada tanto esta vía de generación de calor a partir de tejido graso, como la siguiente (la muscular).

4. El tejido muscular es el tejido del cuerpo con mayor capacidad para generar calor.

Foto de Andre Furtado en Pexels

Y  también está afectado en el cuadro hipotiroideo. El músculo es uno de los tejidos más importantes para ayudar a transformar la hormona inactiva (la T4, la que te tomas con el Eutirox – Levothroid y la que genera tu tiroides mayoritariamente) a la forma activa de la hormona (la T3).

El músculo cuando está activo promueve la expresión de los genes encargados de transformar la T4 a la T3. Y los niveles de T3 en el músculo van a determinar tanto el tipo de fibras musculares como su capacidad de reparación.

Además el gasto de ATP (la moneda metabólica del cuerpo) en el músculo también está regulado por la T3. El uso de esta moneda en el músculo da lugar, entre otros aspectos, a la generación de calor.

Resumiendo, en hipotiroidismo, dos de las vías de generación de calor (músculo y tejido adiposo marrón) están enlentecidas por el déficit de hormona activa (T3). 

5. Las enfermedades autoinmunes empiezan a dar síntomas 15 o incluso 20 años antes de que lleguemos al diagnóstico.

Por eso en la infancia, pueden aparecer síntomas. Y las fiebres autoinmunes infantiles o fiebres reumáticas parecen estar relacionadas con la posterior aparición de tiroiditis autoinmune (o de Hashimoto) en la edad adulta.

Las 7 estrategias para mejorar tu tolerancia al frío y a la vez mejorar tu hipotiroidismo

1. Respira tu frío, calma tu mente.

Aunque te parezca raro, la señal de alarma por el frío, tiene que ver con una reacción primaria de miedo. Modular dicha señal está en tu mano (mejor dicho en tu nariz y tus pulmones) y se puede hacer a través de la respiración consciente. Fer Orpinell te lo explica a las mil maravillas en nuestro programa Reshape Respira con él aprenderás a calmar tus miedos, incluido el miedo al frío, y a centrarte en hacer exhalaciones bien largas y calmadas para cambiar esa alarma mental. Descubre si Reshape Respira es para ti aquí 

El frío tiene una parte de realidad fisiológica (ya hemos visto que en hipotiroidismo a nuestro tejidos les cuesta generar calor) pero el sufrimiento asociado a la sensación de frío tiene mucho de mental.

2. Aliméntate con alimentos, no con procesados.

Las harinas, los cereales hinchados, como las tortitas que toma Fina, son muy desaconsejables, producen un aumento rápido del azúcar en sangre y luego vendrá un bajón que nos hará sentir otra vez hambre y frío. 

Una buena idea es desayunar fuentes de grasas sanas y proteínas. El huevo es nuestro mejor amigo en invierno. Y si es acompañado de un tubérculo dulce y caliente como el boniato, aún mejor.

3. Prepárate un buen caldo. Es nutritivo y te ayuda a entrar en calor. 

Como este caldo reconfortante y remineralizante que nos propone Hellen aquí. Llévatelo en un termo y cuando tengas hambre y frío entre horas puedes echar mano de él. 

4. Prepárate infusiones y bebidas que ayudan a mejorar tu calor interno. No cafés.

La cúrcuma y el jengibre son ideales. El café es mejor evitarlo, interfiere con la absorción de tu medicación para el tiroides y genera una estimulación adrenal que nos interesa poco a las personas con problemas tiroideos.

El Cúrcuma Chai Latte de medsuperfoods es una fórmula deliciosa para empezar el día con una sensación de calor interno. Enlace aquí

5. Exponte al frío en tu ducha.

Sí, aunque suene terrible es uno de los mejores remedios para conseguir una adaptación al frío y para ayudar a la conversión de tu hormona T4 a la hormona T3.

Tómate tu ducha habitual a la temperatura que estés acostumbrada pero termínala con 30 segundos (idealmente 1 minuto) de agua fría. No hace falta que te mojes la cabeza pero si el resto del cuerpo. Cuando notes el agua fría aparecerá sufrimiento (interpretación cerebral de incomodidad) la respiración centrada en una exhalación larga te ayudará a mandar el mensaje de calma al cerebro.

Verás como si lo haces regularmente no podrás terminar la ducha sin ese estímulo frío que además te ayudará a subir el tono anímico, disminuir la sensación de dolor y mejorar el funcionamiento de tu sistema inmune.

6. Toma baños de mar, todo el año.

La exposición al agua de mar tiene incontables beneficios para las personas con hipotiroidismo. Si combinas baños todo el año con exponerte al sol todo el año el combo es perfecto. Permitirá a tu cuerpo un estímulo natural muy saludable. Puedes hacerlo de forma progresiva y solo los días que haga sol para que después de salir del agua, goces de recuperar tu calor al sol.

Baños de mar todo el año ayudan mucho a tu organismo

La exposición al sol, conlleva numerosos beneficios, como la generación de sustancias de la felicidad (endorfinas). Y cuando el ángulo de incidencia del sol sea suficiente, también te permitirá generar vitamina D que tan necesaria es para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune.

Recuerda que si vives en la latitud de la península española, el ángulo de incidencia del sol de octubre a marzo NO es suficiente para crear vitamina D. Aunque sea muy agradable para ti y tenga muchos beneficios sobre tu felicidad, no sirve para asegurar suficiente nivel de vitamina D. Debes pedir analítica a tu médico y suplementar si él lo considera preciso. 

Recuperar la temperatura después del baño de mar al sol en invierno ayuda mucho a la adaptación

7. Activa tu musculatura, haz ejercicio físico de fuerza.

El patrimonio más preciado para generar calor del cuerpo lo tienes en tus músculos. Teniendo en cuenta que además te ayuda a mejorar el estado inflamatorio del cuerpo, es la mejor inversión que puedes hacer para mejorar tus síntomas de calor y tu hipotiroidismo. Recuerda que en el Método Reshape para hipotiroidismo tienes ejercicios pautados, progresivos y con vídeo-tutoriales a tiempo real junto a Fer Orpinell. Puedes valorar si ha llegado tu momento de entrar al Método Reshape visualizando nuestro webinar gratuito aquí.

La inmersión controlada en aguas heladas puede ser un antes y un después en tu vida. Método Wim Hof

Por último, le explico a Fina que su historia me resuena muchísimo. En parte es también la mía, y que desde que empecé a incorporar todos estos cambios junto a un taller del método Wim Hof en el que acababas metida en una bañera con cubitos, ha habido un antes y un después en mi tolerancia al frío. Mantener esa tolerancia y cultivar mi capacidad para generar calor han sido gracias también a seguir pautas de alimentación, ejercicio físico de fuerza y respiración del NUEVO Método Reshape para un Hipotiroidismo feliz (descubre si es para tí de forma GRATUITA aquí).

Referencias:

  • Mullur R, Liu YY, Brent GA. Thyroid hormone regulation of metabolism. Physiol Rev. 2014;94(2):355-82
  • Gaitonde, K. Rowley, and L. Sweeney, “Hypothyroidism: an update,” South African Fam. Pract., vol. 54, no. 5, pp. 384–390, Sep. 2012
  • T. Drake, “Hypothyroidism in Clinical Practice.,” Mayo Clin. Proc., vol. 93, no. 9, pp. 1169–1172, Sep. 2018.

Equipo ReShape

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DISCLAIMER

Esta información es meramente divulgativa, no tiene como intención tratar ninguna enfermedad. Si tiene cualquier duda sobre cómo puede afectar su vida y/o su tratamiento, debe consultar a su médico de referencia

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