La historia de Montse Reus, contada por ella misma

Cómo empieza mi historia con el hipotiroidismo

Soy una persona curiosa, fui diagnosticada hace años de hipotiroidismo autoinmune (Hashimoto) y en la actualidad, me reciclé a terapeuta y dietista. Viendo con perspectiva mi historia, creo que la razón de mi vocación viene ya de lejos y es que, cuando me diagnosticaron la enfermedad a mis 25 años en el verano del 2003, sufría de sobrepeso, agotamiento, muchísimos problemas intestinales, sensación de frío interno, dificultades para rendir mentalmente y problemas para dormir.

Con 25 años me diagnosticaron hipotiroidismo de Hashimoto

Resulta curioso que fue un neumólogo quién me detectó el problema de tiroides. Fui a su consultorio porque mi sensación era de ahogo al más mínimo esfuerzo. Al mirarme el cuello me pregunto si en mi familia había antecedentes de problemas de tiroides, a lo que yo respondí, que hasta donde tenía conocimiento, no sabía nada (años después vendría el diagnóstico de mi madre, pero sería ya en su etapa postmenopausia). El especialista de los pulmones me mandó una analítica de tiroides y me dijo que cuando tuviera los resultados fuera a ver a un endocrino.

Recuerdo que cuando fui a recoger las analíticas me quedé impacta, siempre suelo fisgonear las pruebas médicas, abrí el sobre y al ver 2 valores a más de 3.000 con un asterisco y en negrita me asusté, además delante de esa cifra estrepitosa ponía anticuerpos y tuve miedo (se trataba de los anti-TPO y los anti-TG), había también un valor llamado TSH en negrita a 15 (ahí ya no me asusté tanto porqué el máximo estaba, por aquel entonces, cercano a 10). Recuerdo como temblando le pregunté a la chica que entregaba los resultados qué era eso y ella me dijo: “Señorita, yo no le puedo decir nada, vaya usted al especialista y no tarde”.

No pude ni dormir esos días previos a la visita con la endocrina. El mensaje de la Dra al verme fue claro: “Tiene usted hipotiroidismo de Hashimoto, una enfermedad del tiroides, es crónico y puede ir a peor, pero por suerte tenemos una medicina que la va a solucionar su problema, se la va a tener que tomar para el resto de su vida, empezaremos con una dosis baja (de 25 de Eutirox) y luego con los años iremos subiendo la dosis a medida que su tiroides vaya dejando de funcionar, normalmente se estabiliza alrededor de una dosis de 100 o 150 de Eutirox”.

Recuerdo hacerle 3 preguntas, y sus respuestas fueron rotundas:

Montse(M): “¿Pero por qué yo?

Endrocrina (E): Te ha tocado, esto es genético

M: ¿Hay alguna cosa que pueda hacer para mejorar mi estado, no sé de alimentación o tomar vitaminas?

E: No, no puedes hacer nada más que tomarte la pastilla religiosamente cada mañana media hora antes de desayunar y seguir los controles anuales, tu come normal y no gastes dinero en vitaminas que no sirven para nada

M: ¿Tiene relación el hipotiroidismo con mi sobrepeso?”

E: Para tu sobrepeso te derivo a nuestra Nutricionista y que te ponga a dieta

La visita con la Nutricionista duró 15 minutos. Allí me pesó, me preguntó la fecha de nacimiento, midió mi altura y me dio una hoja con una dieta de 1.200 Kcal que debía seguir a rajatabla durante un mes, además me aconsejó hacer aerobics tres veces por semana. Salí de ahí pensando, “¿Cómo voy a hacer aerobics si no puedo ni con mi alma cuando subo 3 peldaños?”

Aun estando medicada no me sentía para nada optimizada

Aún así me apunté, fui, me agoté al cabo de poco y lo dejé, estaba demasiado cansada. El Eutirox que todo me lo tenía que arreglar no me funcionaba al 100%, quizás sí que ya no tenía tantos problemas de agotamiento pero el resto de síntomas persistían, especialmente los intestinales, mi lentitud mental y el sobrepeso.

En la visita de seguimiento de la Nutricionista me riñó: “Si no pierdes peso, es por tu culpa, estoy segura que picas entre horas, la dieta se debe cumplir a rajatabla”. Yo le dije que de verdad que la estaba haciendo pero que no bajaba de peso, y que además tenía mucha hambre y estaba aburrida de la pechuga de pollo y la lechuga para comer. Le comenté también que las galletas María integrales y la bebida de soja que me había aconsejado para desayunar y mejorar mis síntomas intestinales (el cambio a leche de soja en sustitución de la de vaca viene porque creía que mis malestares intestinales podían tener su origen allí), notaba que me hinchaba un montón, y que a media mañana tenía mucha hambre y entonces el bocadillo, en lugar de ser una pulguita como ella aconsejaba, terminaba siendo de palmo. A lo que respondió: “¿Claroooo, así cómo vas a perder peso?, además, ¿Ya vas a aerobics?” A lo que respondí que no podría que me cansaba demasiado, y ella respondió: “Entonces natación”.

Recuerdo encontrarme muchas veces mal, agotada sin ganas de hacer nada y no me gustaba que me sacaran fotos

Seguí tirando con mi vida y mi cuerpo tan bien cómo sabía, sintiéndome culpable cuando me saltaba la dieta o cuando no iba a entrenar, con la sensación de que esos michelines se habían instalado tan cómodamente en mi cuerpo que ya no se irían nunca. Y cuando iba a revisión de la endocrina y me decía que estaba “perfecta”, pero yo le decía que no me terminaba de encontrar bien por el cansancio, los problemas para dormir, la falta de líbido, la caída del pelo, la falta de concentración (por aquel entonces me estaba sacando las oposiciones) me respondía: “eso no tiene nada que ver con la tiroides, es el estrés y para el pelo, pides visita al dermatólogo”.

El dermatólogo me comentó que mi caída difusa de cabello frontal era de tipo androgénico y que tenía tres soluciones: loción de minoxidil, pastillas anticonceptivas y más adelante microinjerto de pelo. Sólo probé la primera opción y me irritaba tanto los ojos que lo dejé al cabo de unos meses. Las anticonceptivas ya las había tomado de más joven (el famoso Diane 35) para el acné rebelde que sufrí durante años y que aún tenía épocas, como los antibabys me sentaban como un tiro, produciéndome un dolor de cabeza terrible y además me salían unos hematomas enormes al mínimo golpe no los queria volver a tomar más. Creo intuir, con lo que sé ahora, que no tomarlos me salvo de sufrir problemas de pre-diabetes más adelante.

Viendo las fotos de entonces, me doy cuenta que estaba claro que comer procesados no me hacía ningún bien

Pasaron los años y yo iba tirando, a ratos estaba bien podía hacer tareas y aguantaba el día a día en el trabajo. En aquellos días era funcionaria y me mataba tener que estar a las 8 en el trabajo, no podía con lo del madrugar. También recuerdo que había fines de semana enteros que me los pasaba de la cama al sofá viendo tele y poca cosa más.

Ya pasados los 30 años, mi marido y yo decidimos ser padres. Cómo veíamos que pasaban más de 2 años y la cosa no se materializaba, fuimos a la visita con los especialistas de fertilidad del hospital. Allí nos dijeron que empezaríamos con unas tandas de inseminación artificial y, si no había progreso, pasaríamos a fecundación in vitro.

En un año me hicieron un tratamiento cada 2 meses (6 tratamientos en total) y ninguno progresó. Me sentía fatal, tenía pensamiento horribles, autodestructivos, pensaba: “si me vuelve a venir la regla, me tiro por el puente de Vallcarca”. Mi matrimonio, sin hijos, no tenía sentido, pero más allá de todo ello, mi vida no tenía sentido si siempre me encontraba mal. Estaba harta de todo. No tenía ganas de seguir con más tratamientos de fertilidad, me fui de casa. Lo tiré todo por la borda y nos divorciamos.

Toda la experiencia de fertilidad frustrada me marcó, decir no a eso, fue el fin de una forma de relacionarme con la vida, esperando que desde fuera me dieran soluciones, confiando en los médicos para tomar decisiones sobre mi cuerpo y mi salud.

De alguna manera, después de ver que no mejoraba con lo que me decía la medicina convencional, decidí tomar yo misma las riendas de lo que me estaba pasando. Y informarme sobre posibles enfoques alternativos. Ya no quería seguir relacionándome con mi cuerpo así, quería sentirme responsable de lo que estaba haciendo y sobretodo parte activa de mi mejoría. Probé de todo: ayurveda, medicina tradicional china, kinesilogía, par biomagnético, chamanismo, resolución de geopatologías y un largo etcétera pero siempre buscando fuera. Ahora me doy cuenta que la solución estaba en empezar por dentro.

Porqué decidí enfocar mi carrera profesional en el hipotiroidismo y la autoinmunidad

Por casualidad, una amiga me habló de la macrobiótica, una forma de alimentarse que era muy saludable. Comencé a investigar, me apunté a un curso y noté mejorías: notaba más energía, más optimismo y perdí algunos kilos. Empecé a entender que lo que comía afectaba en cómo me sentía, y al ver mi motivación la Dra. Olga Cuevas, que por aquel entonces impartía los cursos de Cocina Naturista y Oriental, me recomendó empezar a estudiar el Ciclo de Dietética en la misma escuela (el Roger de Llúria): “se te da bien comunicar sobre alimentación, eres estudiosa, estás muy motivada y estoy segura que te puedes dedicar a esto si te gusta”. Y me gustó tanto que dejé mi carrera cómo funcionaria, cogí una excedencia para terminar los estudios de Dietista y, sin haber terminado la formación, ya tenía personas que se querían solicitar consultas porque sabían que el haber pasado por ello y mejorar era un valor añadido.

antes y después de incorporar las pautas que te comparto en el Método Reshape

En verano de 2014, en mi búsqueda incansable de información para mejorar, descubro la paleo autoinmune con la web de la Dra. Sarah Ballanthine, en cuanto salió su primer libro me lo compré y aluciné. La sensación era como si toda la vida hubiera sido católica y de pronto me dijeran que Dios no existe. Esta frase es de mi compañera Yolanda García, pero creo que describe a la perfección lo que una siente cuando descubre que a veces tienes que cuestionarte dogmas. Me di cuenta que lo que estaba basando mi alimentación (cereales y legumbres) resultaba que podía estar dañando y perjudicándome aún más si cabe mi proceso autoinmune. En enero 2015, vuelo a Lisboa a la charla del Dr. Tom O’Bryan organizado por NutriScience y alucino el doble, no tenía ni idea que el gluten y los lácteos podrían estar detrás de la autoinmunidad. Pero si durante toda la vida los habíamos comido.

A partir de ahí empiezo a investigar más, y a seguir una alimentación más estricta, fueron meses de protocolo autoinmune de la paleo (el famoso AIP). Gracias a él, mejoro mucho pero no termino de estar óptima. Mis pautas eran muy estrictas para para mi como para mis pacientes en esa época, resultaba agobiante.

Al pasar del tiempo descubro que por comer perfecto no se tiene una vida perfecta, y que si esta enfermedad ha venido a mi vida, es para avisarme que hay otras pautas (más allá de la comida) que debo cambiar. Te dejo un enlace a la entrevista que me hizo Fitness Revolucionario dónde explico cómo lo enfoco.

El camino por recorrer

Sé que mi historia se parece a la tuya, que durante años has buscado respuestas en la medicina tradicional y sientes que se queda corta, que falta algo más. Te puedo decir que durante AÑOS estuve probando diversas prácticas, no solo alimenticias, también de entrenamiento, respiración, medicinales, entre otros.

Me he dedicado intensamente a descubrir qué funciona y qué no, desde los estudios (al final sigo siendo el ratón de biblioteca que siempre he sido, y me da curiosidad por descubrirlo todo) hasta mi experiencia personal y también la de mis pacientes.

Estoy feliz de decir que el Método ReShape Hipotiroidismo es el resultado de todo esto, y he comprobado los cambios que vi en mi, ahora en pacientes que sienten notables mejoras.

Continuamos en este viaje para seguir descubriendo cada vez más sobre esta enfermedad, para desmitificar lo que existe, descartar lo que no sirve y mejorar lo que funciona. Me encantaría conocer tu propia experiencia personal, estoy segura que verás cambios favorables en tu vida con el Método ReShape Hipotiroidismo.

Equipo ReShape

¿Quieres valorar la oportunidad única de formar parte de nuestra comunidad del Método Reshape para un Hipotiroidismo feliz con más de 1.100 alumn@s empoderad@s?

Entonces te invitamos a acceder al webinar gratuito «Las claves para transformar tu hipotiroidismo» suscribiéndote aquí: https://academiareshape.com/suscribe-webinar/

¿Te gustó este post? Compártelo en tus redes sociales

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on google
Share on whatsapp

Lee otros artículos

Deja una respuesta